
De Sudán a Eritrea: los conflictos que empujan a miles de personas subsaharianas hacia la frontera sur de España
Las crisis humanitarias en varios países africanos explican la situación de vulnerabilidad de las personas que atendemos en Ceuta.
En el Espacio de Atención de Loma Margarita, en Ceuta, asistimos a alrededor de 1.300 personas, principalmente originarias de países del África subsahariana afectados por diferentes tipos de conflictos y situaciones de persecución, que han derivado en crisis de desplazamiento forzoso y peligrosos trayectos migratorios.
En su mayor parte, son personas procedentes de países como Sudán, Eritrea, Somalia, Mali, Etiopía y Chad, todos ellos ubicados en regiones del África subsahariana que han experimentado conflictos armados, inestabilidad política o tensiones internas significativas durante las últimas décadas.
En general, se trata de estados con una capacidad limitada para controlar todo su territorio. Todos han experimentado conflictos armados relacionados con fragilidad institucional, rivalidades étnicas o territoriales, y crisis humanitarias agravadas por sequías y pobreza. Además, en algunos de ellos está presente la expansión o amenaza de grupos extremistas violentos, especialmente vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico.
Asimismo, son países que presentan altos niveles de pobreza e inseguridad alimentaria, pues muchos dependen de la agricultura y la ganadería de subsistencia, y son especialmente vulnerables a las sequías y al cambio climático, lo que deriva en crisis alimentarias recurrentes y en la dependencia de la ayuda humanitaria.
Como consecuencia, en los últimos años millones de personas originarias de estos países han afrontado largos procesos de desplazamiento interno o han iniciado trayectos migratorios largos y peligrosos para buscar seguridad y unas condiciones de vida dignas en otros países del mundo. Su llegada a la frontera sur de España, como ha ocurrido en la reciente emergencia en Ceuta, se produce en condiciones de gran vulnerabilidad.
Para comprender mejor las causas que motivan la huida de estas personas, nos proponemos en este artículo un recorrido por la situación actual de conflictos y crisis humanitaria en varios países del África subsahariana.
Un contexto común: conflictos, fragilidad y desplazamiento forzoso
Iniciamos el recorrido por Sudán, el país que representa la mayor crisis de desplazamiento interno a nivel mundial, como consecuencia de una prolongada situación de conflictos internos. El más reciente se inició en 2023, con el enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), que ha ocasionado hasta la actualidad numerosas víctimas entre la población civil. Tras tres años de violencia, 12,8 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares. Según datos de ACNUR, a finales de 2025 el país contaba con 2,8 millones de personas refugiadas en otros países y más de 940.000 solicitantes de asilo. No obstante, el mayor número de personas que han abandonado su hogar se encuentra dentro de las fronteras del país, con 9,1 millones de desplazados internos.
Seguimos con Mali, un país que acumula 14 años de situación de conflicto, violencia, inestabilidad política, deterioro de los derechos humanos y desplazamiento forzoso. Mali es uno de los principales focos del yihadismo en África y la junta militar que gobierna en el país desde 2021 se enfrenta a grupos armados islamistas y a los independentistas del norte del país. Como consecuencia de estos enfrentamientos, se ha producido durante años un elevado número de víctimas civiles y desplazamientos masivos. Según ACNUR, 519.700 personas de origen maliense se encuentran fuera de su país de origen como refugiadas, unas 23.600 como solicitantes de asilo y, otras 414.500 personas, desplazadas internamente. En total, 952.400 malienses están en situación de desplazamiento forzado. Mali fue la principal nacionalidad de origen de las personas atendidas por Accem en 2025 (un total de 12.295 personas). También fue el segundo país de origen de las personas solicitantes de protección internacional en España, con 16.004 solicitudes, y el país con el mayor número de resoluciones de protección internacional favorables, con 8.286.
Otro de los países afectados por la actividad de grupos terroristas es Chad, que además de rebeliones armadas recurrentes y conflictos en zonas fronterizas, sufre la actividad de Boko Haram y de la filial regional del Estado Islámico conocida como ISWAP, especialmente en la cuenca del lago Chad. El país, ubicado en África Central, tiene más de 625.400 personas desplazadas forzosamente (ACNUR, 2025), de las cuales 219.600 se encuentran desplazadas internamente y 449.741 reciben protección o asistencia por razones humanitarias. Además, Chad acoge dentro de sus fronteras a cerca de 1,8 millones de personas refugiadas y desplazadas, principalmente provenientes de Sudán, su país vecino.
Nos trasladamos ahora al Cuerno de África, una región clave de África Oriental donde observamos varios países con situaciones de conflicto y desplazamiento forzoso. En el caso de Somalia, hay alrededor de 4,4 millones de personas en situación de desplazamiento forzoso, de las cuales, unos 3,3 millones son desplazadas internas, 892.000 son refugiadas y más de 236.000 son solicitantes de asilo. La situación de inseguridad es muy elevada como consecuencia de la actividad del grupo terrorista Al Shabaab, vinculado a Al Qaeda, que controla territorios y realiza atentados contra el gobierno somalí y objetivos internacionales. También existen combatientes del Estado Islámico. Además, el país sufre un elevado índice de pobreza, inseguridad alimentaria y crisis climáticas cada vez más frecuentes.
Seguimos en el país vecino de Etiopía, donde los conflictos más recientes han sido principalmente de carácter político, étnico y territorial. Tras el fin de la guerra civil en la región de Tigray (2020-2022) entre el gobierno federal y el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), los enfrentamientos de carácter étnico han continuado en diferentes regiones del país. Según datos de ACNUR, a finales de 2025 el país contaba con cerca de 2,7 millones de personas en situación de desplazamiento forzado, de las cuales, casi 2,4 millones eran desplazadas internas. Fuera del país, se contabilizan 164.200 refugiados y 148.600 solicitantes de asilo de origen etíope.
Finalmente, observamos la situación en Eritrea, un país donde los focos de conflicto están más relacionados con tensiones regionales, especialmente con Etiopía, país del cual se independizó en 1993. No obstante, los principales motivos por los que miles de personas de Eritrea huyen cada año de su país son la represión política y la falta de libertades y derechos civiles, con represión sistemática, detenciones arbitrarias y torturas. En la actualidad, Eritrea cuenta con 673.300 personas desplazadas forzosamente, de las cuales 554.900 son refugiadas y 118.400, solicitantes de asilo (datos ACNUR, 2025).
Ceuta: acompañar a quienes llegan tras largos trayectos de huida
Este recorrido por la realidad de Sudán, Mali, Chad, Somalia, Etiopía y Eritrea permite comprender que detrás de muchas de las personas que han llegado a Ceuta existen historias marcadas por conflictos armados, persecución, violencia, pobreza extrema y desplazamiento forzoso. Aunque cada contexto presenta particularidades propias, todos comparten factores que limitan gravemente la seguridad y las oportunidades de millones de personas.
Comprender estas realidades resulta fundamental para interpretar los movimientos migratorios desde una perspectiva más amplia y humana. Más allá de las cifras, se trata de personas que han atravesado largos y peligrosos trayectos en busca de protección, estabilidad y un futuro digno. Ante esta realidad, la respuesta humanitaria desempeña un papel clave para garantizar una atención adecuada a sus necesidades más inmediatas y favorecer procesos de acogida que sitúen la dignidad y los derechos humanos en el centro.
Por ello, la labor de respuesta humanitaria de Accem en Ceuta se está volcando en ofrecer una cobertura de sus necesidades básicas, pero también en brindar escucha para poder identificar las principales vulnerabilidades y necesidades de cada persona, acompañándolas paso a paso. Nuestra intervención está dando un paso más, ofreciendo información y talleres para el aprendizaje del idioma. Todo ello en coordinación con las instituciones y otras entidades sociales, y proporcionando apoyo a la ciudad autónoma de Ceuta para dar una respuesta a la situación de emergencia que vive desde finales de julio.
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