
Cinco años de acompañamiento a mujeres sin hogar en Madrid
El programa No Second Night acompaña desde 2021 a mujeres en situación de sinhogarismo, desde un enfoque integral que incluye espacios de expresión y empoderamiento.
El sinhogarismo femenino es una realidad que a menudo permanece oculta. A diferencia de lo que suele imaginarse cuando se piensa en una persona sin hogar, las mujeres enfrentan circunstancias específicas y formas de exclusión menos evidentes que, en muchos casos, las mantienen invisibles.
En el caso de las mujeres, las situaciones de sinhogarismo surgen de la interacción dinámica de factores estructurales, institucionales, relacionales y personales, como pueden ser la precariedad laboral y económica, la dificultad para acceder a una vivienda, la insuficiente adaptación de algunos recursos a sus necesidades específicas, la fragilidad de las redes de apoyo o las experiencias de violencia vividas a lo largo de la vida.
Una realidad que pone de manifiesto que el sinhogarismo femenino requiere respuestas específicas, capaces de ofrecer seguridad, acompañamiento especializado y oportunidades reales para que las mujeres en dicha situación puedan reconstruir un proyecto de vida independiente.
NO SECOND NIGHT COMO RESPUESTA AL SINHOGARISMO FEMENINO
Con el conocimiento y el convencimiento de que el sinhogarismo femenino no puede abordarse únicamente como una cuestión de falta de vivienda, en 2021 se pone en marcha No Second Night, el programa perteneciente al Departamento de Prevención del Sinhogarismo y Atención a Personas del Ayuntamiento de Madrid que gestionamos desde Accem para dar respuesta a mujeres que se encuentran en una situación de sinhogarismo reciente o en riesgo de estarlo.
A través de espacios seguros, apoyo profesional especializado y una atención centrada en las necesidades de cada mujer, No Second Night contribuye a prevenir situaciones de mayor exclusión y a impulsar procesos de recuperación, empoderamiento y acceso a una vida autónoma.
Desde su puesta en marcha, el programa ha acompañado a un total de 340 mujeres, de las cuales un 71% tenían nacionalidad extranjera, con procedencia de diferentes países entre los que se encuentran Perú, Colombia, Marruecos y Venezuela. Además, del total de 340 mujeres atendidas, aproximadamente el 84% han logrado una salida tras su paso por el programa. Un porcentaje que indica que 287 mujeres han logrado una salida tras el programa, muchas de ellas a un recurso adecuado que les ha permitido recobrar su autonomía progresivamente.
Pero dar respuesta al sinhogarismo femenino no es solo facilitar una vivienda, requiere una respuesta integral que el programa ha proporcionado y sigue proporcionando. El último año (con datos a junio de 2026), un 52% de las mujeres accedió a ingresos económicos que les permitieron tener una mayor autonomía, el 35% ha accedido o retomado la asistencia sanitaria y el 14% ha iniciado una formación. Datos positivos que explican que el 89% de mujeres hayan visto mejorada su situación tras su paso por el programa.
MÁS ALLÁ DE LAS CIFRAS
Las cifras nos permiten medir el alcance y cuantificar los resultados, pero no podemos olvidar que detrás de ellas hay mujeres como Yuma, quien, tras su paso por el programa, se ve viviendo sola, con un trabajo, siendo una persona independiente.
Su historia nos permite comprender mejor el alcance real de los cambios que se producen. Mujeres que recuperan la confianza en sí mismas, que sienten una mayor seguridad, que vuelven a verse capaces de tomar decisiones sobre sus vidas y que comienzan a reconstruir proyectos personales que parecían inalcanzables.
Porque tener un hogar significa mucho más que disponer de un techo: implica contar con un espacio seguro y estable desde el que recuperar la confianza, cuidar la salud, fortalecer las relaciones y construir un proyecto de vida propio. Significa poder tomar decisiones, ejercer derechos y avanzar hacia una mayor autonomía.