
Carta de despedida
Nuestro equipo de voluntariado es apoyo y abrigo. José Antonio, voluntario en Sigüenza, se despide del equipo con estas líneas. ¡Gracias!
Bueno, compañeros, creo que ya sabéis que termino mi etapa de voluntario en Sigüenza. Dejadme que os Ilame compañeros porque, aunque sólo soy un recurso ocasional, nunca me habéis tratado como alguien ajeno: habéis hecho siempre lo posible para que me sintiera uno más, y eso a pesar de mi incapacidad para recordar un nombre.
Puedo decir que más que a gusto he estado en familia, solo que ahora me ha surgido la posibilidad de realizar la misma labor en Guadalajara y, claro, es mucho más cómodo.
Quiero daros las gracias porque vosotros y aquellos a quien cuidáis me habéis dado más de lo que yo he ofrecido. No sólo me habéis mantenido en contacto con el mundo, dejándome oír los nombres, ver los rostros y dar la mano a una realidad a la vista pero invisible a la vez: personas que me han impactado por su determinación, su energía y muchas veces su alegría frente a la adversidad, y así tuve la suerte de conocer a Zacariah, que con la edad de mi hijo fue una lección para mí.

Quiero daros las gracias por haberme enseñado cómo trabajáis por la paz, cómo cuidáis de los perseguidos, cómo confortáis a los que sufren, cómo cuidáis de la dignidad de los desposeídos, cómo os esforzáis por ser profesionales en buscar la justicia ayudando a los demás. En suma, quiero daros las gracias por haber podido estar cerca de los que en un antiguo discurso Ilaman bienaventurados.
Algo se me habrá pegado. Hasta siempre.
José Antonio
Imagen de cabecera: Pablo Sánchez del Valle